Circo: 1. m. Edificio o recinto cubierto por una carpa, con gradería para los espectadores, que tiene en medio una o varias pistas donde actúan malabaristas, payasos, equilibristas, animales amaestrados, etc. El

En calle Compañía ningún edificio brilla tanto como la Torre Trump de la 5º Avenida de Nueva York, ni tampoco exponen el Air Force One de Reagan en el Carmen Thyssen. En una de sus salas, con asientos de piel claros, 32 de ellos con la pegatina de “Reservado”, recibe el maestro de ceremonias de este circo, Francisco Reyero, “Paco”.

Paco es domador de leones y se documenta bastante bien sobre ellos. Su camisa oscura contrasta con el beige de su americana. En la portada de su libro, que momentos antes sostenía su hijo, los colores americanos sirven de fondo para un león de pelo revuelto. Es el candidato republicano a la Presidencia de Estados Unidos, Donald John Trump. Pero es más que eso.

Su hábitat natural es la televisión y ha creado una industria con su personaje. Empezó haciendo negocios, trapicheos, contactos con las mafias, engañando a la gente, amenazando y sobornando periodistas. Es propietario de casinos, edificios, hoteles y de multitud de propiedades. En la televisión lo ha vendido todo, sus escándalos, su divorcio, lo que le importa es el dinero. Lo ha explotado todo, desde calcetines, caretas, camisetas, etc. hasta libros para colorear. Pero para la “real people” es el único que dice la verdad.

Paco está tranquilo, conoce a la fiera, alerta. La herencia que deja Obama no es mala, pero la gente cree que Trump puede pulsar el “botón rojo” en cualquier comento. Es una bestia mediática que ha hecho campaña contra el actual presidente, que insulta a las mujeres, a los negros y a los latinos, que se burla de los discapacitados. No es de fiar, sentencia. Paco no sabe hasta dónde puede llegar. Pero bromea con la cantidad de libros que puede escribir y vender si el felino llega al Gobierno.

¿Cómo ha podido Trump convertirse en el león de este gran circo llamado América? Un león ruin, mentiroso, con mucha cara dura y sobre todo tramposo. En un circo en el que el espectáculo está a la orden del día, donde la información es entretenimiento porque es lo que vende, donde los mismos contra los que atenta Trump son los que lo votan, donde la televisión no trabaja para el público sino para los empresarios, donde la prensa ha perdido su juicio crítico.

La carpa del circo ya no protege de la lluvia o el viento, los espectadores no tienen donde sentarse y están expuestos al peligro. A los malabaristas se les caen las antorchas encendidas, los payasos ya no hacen gracia, los equilibristas están en la cuerda floja con vértigo y sin protección, los animales se han vuelto salvajes… Se cierra el telón, ¿cuál es el siguiente espectáculo?